
Mirando al futuro
Los expertos señalan la educación, la prevención y el apoyo a las víctimas las claves para reducir la violencia de género.
La desigualdad de género y la violencia contra la mujer son problemas que han acompañado a la sociedad desde hace siglos y que se van transformando. En los últimos 20 años, en España se han puesto en marcha leyes y avances para acabar con el machismo, comenzando por la Ley contra la Violencia de Género en 2004 y la Ley de Igualdad de 2007. A día de hoy, existen numerosas iniciativas de educación y concienciación, de expansión del feminismo. El 25 de noviembre y el 8 de marzo son dos fechas en las que cada vez más personas se suman a conmemorar la igualdad y pedir un cambio a mejor.
Pero, a la vez, cada año más de 4.000 chicas menores de 25 años, que ya han convivido con la concienciación, denuncian un caso de violencia de género. Para erradicar este problema, ¿qué nos depara el futuro?
Para Sara Fernández, psicóloga de atención a mujeres en violencia de género, la clave es continuar con la prevención, y la divide en tres tipos. La primaria se centra en los talleres de centros educativos y para adultos o las asociaciones. Después, una secundaria que permita a los profesionales de distintos ámbitos detectar un caso de maltrato y actuar ante él. Y una terciaria que se ocupa de atender a la propia mujer que ya lo ha sufrido.
Volver a vivir
Para atender a las víctimas, en la Comunidad de Madrid, una de las instituciones encargadas es la red de puntos municipales de violencia de género. Está compuesta por 54 centros que actúan en los diferentes municipios y dan un servicio integral y multidisciplinar a todas las que lo necesiten.
Según sus profesionales, atienden a todo tipo de mujeres, hayan salido de su relación, continúen en ella o se lo estén planteando y haya o no denuncia. Los casos de menores de 18 los derivan al programa 'No te cortes', mientras que ellas se ocupan de las adultas.
Añade que en ocasiones a las víctimas les resulta difícil reclamar la ayuda si el agresor las ha aislado, o no se plantean acudir a un servicio profesional. Hay más conciencia si hay violencia física, pero hay “otras acciones, como darle la clave de internet, que controle en qué lugar se encuentran o cómo se visten, que pueden confundir con que esté muy pendiente de ellas. O que una dosis de celos alimenta el amor, que son ideas equivocadas. Hasta que no pasamos a maltrato físico muchas no se dan cuenta de la situación”.
Otras veces acceden a través de familiares, por amigas o el instituto. O que sea ella misma la que acude a pedir información.
Una vez dentro, las trabajadoras sociales hacen una entrevista y valoran la situación. Analizan si hay o se va a hacer una denuncia, si tiene recursos económicos propios (si trabaja, su situación laboral) y si cuenta con una vivienda. A partir de ahí, les ayudan a gestionar las medidas de seguridad que necesiten y a solicitar las ayudas económicas y sociales. A su vez, las psicólogas se encargan de acompañarla durante todo el proceso en sesiones individuales y grupales. Y pueden dar asimismo asesoramiento jurídico para la denuncia y el juicio.
Mejorar las condiciones
Otro de los aspectos que pueden mejorar la situación de las víctimas es aumentar los recursos destinados a ellas. Sara pone como ejemplo reforzar las ayudas económicas y los agentes de seguridad encargados.
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Por su parte, Irene, trabajadora social y miembro de Pan y Rosas, señala que desde el Gobierno deben tratar los aspectos estructurales del machismo para así poder garantizar que las víctimas puedan abandonar su relación de forma segura. "Si no pueden huir de su casa y su maltratador porque la alternativa es vivir debajo de un puente, por mucha ley de igualdad, mientras no se solucione no pueden salir de ahí". También indica que las migrantes en situación irregular pueden caer en una situación de prostitución con aún más violencia. "Se hacen muchas cartas a los Reyes Magos, pero en el momento de poner medidas concretas para que las cuestiones materiales cambien, hay un vacío importante", señala.
Una cuestión social
Las psicólogas coinciden en la importancia de sensibilizar a la población y prevenir la violencia a través de una educación en igualdad, inclusiva y que evite los estereotipos de género. Es una labor que comienza en la infancia en los colegios, pero que continúa durante toda la vida y se da en la familia, los medios de comunicación o los contenidos que se consumen, entre otros.
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En este reportaje en pódcast, miembros de las asociaciones Victoria y Ana Bella que organizan talleres de concienciación explican cómo trabajan y cuáles son las reacciones de los asistentes. También resaltan que es necesario que cada persona se informe, busque y aprenda por sí misma.
La ayuda a víctimas, la prevención de posibles casos de violencia de género, la información y la educación de la sociedad son los pasos que proponen las profesionales para lograr que la violencia de género no se vea como "algo que existe y es inevitable". Sino conseguir que las agresiones no se produzcan. Este año fueron 5.019 chicas las que denunciaron su situación, más las que no lo llegaron a hacer. Pero buscan que llegue un día en el que ese número sea cero. Y que, conforme vayan creciendo, sus relaciones sigan estando libres de violencia.
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Y que, como gritaban las asistentes a la manifestación del 8 de marzo, llegue un día en el que no falte ninguna.

